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Descarga el Anuario Mentor 2020 para conocer más sobre nuestra trayectoria durante el 2020, donde encontrarás diferentes actividades realizadas durante la Pandemia.


COMIENZOS DE LA ONG MENTOR - Luis Fernando Pantoja Oroza

COMIENZOS DE LA ONG MENTOR

Luis Fernando Pantoja Oroza

Presidente de la ONG Mentor


Hace sólo un año atrás pensábamos con María Wiktoria la importancia que tiene el rol del docente en la sociedad. Con esa idea, comenzamos a investigar y nos dimos cuenta de que prácticamente no existen programas de organizaciones o gubernamentales que se enfoquen en la capacitación y formación del maestro. Leyendo a Francisco Mora, estudiando la contribución que hace el maestro en la calidad de la educación de los países y conociendo un poco más Sobre nuestra realidad, nos pusimos manos a la obra. El objetivo: Formar una ONG que se ocupe de brindar formación complementaria a maestros y maestras de todas las áreas para mejorar sus habilidades y competencias de enseñanza. Quién iba a pensar que en sólo unos meses esa idea, que denominamos MENTOR, habría alcanzado una comunidad virtual de 15.000 maestros. En nombre de MENTOR, quiero agradecer de todo corazón el apoyo de todos y cada uno de los maestros que nos han estado acompañando este 2020. Han demostrado determinación y convicción en la búsqueda del conocimiento, entendiendo su importantísimo rol en la formación de nuestras futuras generaciones. Creemos en ustedes, y tengan por seguro que seguiremos acompañándoles en este camino del conocimiento. Quiero agradecer también a nuestros 42 colaboradores, de España y Bolivia, que con sus conocimientos, experiencia y sobre todo, CORAZÓN, fueron nuestros formadores de formadores. Tengan por seguro que han llegado a los corazones de miles de maestros, no sólo de Bolivia,sino de todo América Latina. Entre estos colaboradores, queremos dar un agradecimiento especial al profesor Francisco Latorre Hernández (Paco), quien desinteresadamente se puso en contacto con nosotros y nos ayudó a impulsar a MENTOR, brindándonos contacto con diferentes maestros, de gran categoría, que fueron parte del plantel docente estos meses. Por último, queremos agradecer profundamente a nuestras familias que apoyaron incondicionalmente este proyecto, y que nos alentaron a seguir creciendo, incluso en los momentos más estresantes. Sepan que ustedes son una parte muy importante de MENTOR, y que los llevamos siempre en el corazón. Nos reencontraremos el 2021 con nuevas actividades, presenciales y virtuales, con nuevos cursos y con nuevas energías. De aquí en adelante, MENTOR no parará. Y como solemos decir….. Un gran abrazo a para ustedes, y no nos olvidemos que LA EDUCACIÓN ES RESPONSABILIDAD DE TODOS.


ENSEÑAR ES APRENDER DOS VECES - Martín Pinos Quílez

ENSEÑAR ES APRENDER DOS VECES

Martín Pinos Quílez

Doctor en Ciencias de la Educación


Casi no importa la materia ni la pregunta. En casi todas las disciplinas científicas y académicas, los conocimientos mutan y se superan. El dogma se transforma en anécdota porque ni el mundo ni la ciencia dejan de rotar y evolucionar.

Como ya plasmé en mi último libro (Pinos, 2019), se renuevan los saberes y, a la luz de los avances científicos, se ponen en tela de juicio creencias y paradigmas aparentemente incuestionables. Según el científico y premio Príncipe de Asturias, Pedro Echenique, el conocimiento tecnológico se duplicaba en el 2008 cada 2 años; el neurocientífico francés Idriss Aberkane (2017), subraya que el conocimiento disponible por la humanidad se duplica cada 7 años; oímos reiteradamente a expertos del mundo empresarial, tecnológico y educativo (aunque sin citar la fuente o estudio que avale el dato) que el 65% de los alumnos de Educación Primaria trabajarán dentro de 15 años en profesiones que ni siquiera existen…

Por vez primera en la historia de la humanidad, a lo largo de la vida de una persona el conocimiento se renueva y multiplica de forma incesante. Los pilares de lo que creemos saber, que antes se mantenían inmutables durante generaciones, o incluso siglos, ahora se tambalean en lustros haciéndonos dudar de si lo que se aprende va a ser útil en un futuro.

También la educación precisa mantenerse en permanente evolución para dar respuesta a los cambios sociales, culturales y económicos que vive nuestro mundo; a veces tan drásticos y agresivos como los que está ocasionando la pandemia del COVID-19. La formación permanente del profesorado es una necesidad y una demanda percibida tanto por la administración educativa como por los propios docentes desde la toma de conciencia de la necesidad de adaptarse a los continuos cambios que caracterizan a los sistemas educativos y, en general, al mundo en el que vivimos.

La actualización formativa permite mantener los conocimientos al día, incorporar estrategias metodológicas y de actuación efectivas ante las nuevas situaciones y dinámicas que el aula y los cambios sociales, económicos, sanitarios y educativos demandan. Y en un momento de profunda crisis como el que vivimos, también a adquirir o reflotar los recursos y fortalezas personales que nos faculten para mantener la ilusión, la alegría y la vocación como antídoto ante el estrés laboral.

Es tiempo de que los sistemas educativos, desde los niveles obligatorios a la universidad, asuman que el desbordante aumento de los saberes y la complejidad de las situaciones vitales a las que se enfrenta el hombre moderno, sugieren evitar la hegemonía de la memoria y la clase magistral como vía de acceso y difusión del conocimiento. Habría que replantearnos por qué, a pesar de ello, seguimos aferrados al libro de texto obviando procesos cognitivos, como la crítica, la creatividad, o estrategias de aprendizaje como la cooperación y la investigación, que apuestan por aprender a aprender en un mundo aceleradamente cambiante.

El profesorado no puede ni tiene porqué asumir ese rotundo cambio en la educación en soledad. La formación del profesorado promovida desde las administraciones educativas, y otras entidades, ha de servir de bálsamo que alivie la ansiedad ante el cambio, de fuente de nuevos aprendizajes y recursos, de estímulo a la ilusión.

La investigación en educación va asentando principios y métodos que buscan responder al reto de una educación a lo largo de la vida en la sociedad de la tecnología y el conocimiento, respetuosa con la diversidad, comprometida con la convivencia (Delors, 1996), consecuente con la complejidad (Morín, 1999) y asentada en la crítica y la creatividad como elementos impulsores de cambio y mejora (Robinson, 2010).

Los nuevos retos de la enseñanza conllevan la aparición de nuevos perfiles profesionales y exigencias para el sistema educativo, aspectos que requieren respuestas concretas desde la formación permanente ya que escapan a la formación inicial que el docente recibe en la universidad, y que conectan a menudo con la investigación y a la innovación educativa. Como se afirma en el informe McKinsey (2007), la calidad de un sistema educativo no puede exceder la calidad de sus docentes, desde la evidencia de que la mejor alternativa para mejorar los resultados del aprendizaje es mejorar la enseñanza. Y ahí la formación del profesorado es clave.

La función de apoyo directo a los centros y al profesorado pasa también por hacer el aprendizaje más atractivo, motivar y allanar el camino para que los docentes sigamos aprendiendo y queriendo aprender. El porcentaje del tiempo de trabajo que los profesores dedicamos a la formación, el número de acciones formativas en las que participamos, o las evaluaciones que hacemos de las mismas, son buenos indicadores para valorar este aspecto, en cualquiera de las posibles modalidades formativas.

Hoy sabemos que la formación permanente y la innovación educativa son percibidas en los centros como agentes de mejora y cambio del propio centro, del profesorado y de los aprendizajes del alumnado, cuando surge de sus necesidades contextuales. Y es que la innovación o la formación permanente germinan cuando lejos de imponerse desde la administración, se ofrecen como una valiosa oportunidad de crecimiento. En este sentido, como considera Imbernon (2007), la formación es más capaz de promover cambios positivos e innovadores cuando se liga a un proyecto de trabajo y no al revés (cuando primero formamos y luego pensamos en cómo aplicar lo aprendido).

La innovación educativa, la formación que permite el cambio planificado, interactivo y creador, es percibida como valiosa por el profesorado cuando presenta las características de: superioridad sobre la propuesta anterior; compatibilidad con las ideas educativas previas, con sus creencias y valores; contrastabilidad o grado en que puede ser experimentada y probada; observabilidad o apreciación de resultados a corto y medio plazo; y, finalmente, simplicidad, es decir, que no impliquen un excesivo esfuerzo de aprendizaje de los nuevos contenidos y estrategias (De la Orden, 1995).

Si el profesorado que participa en la formación no percibe o no valora muy positivamente la aplicabilidad de los aprendizajes a sus procesos de enseñanza y aprendizaje, no deberíamos contentarnos con una valoración más positiva en otros aspectos de la formación. Los conocimientos, sin los instrumentos para llevarlos a la práctica y sin la actitud necesaria para transferirlos a diferentes situaciones y contextos, sirven de bien poco. De ahí la conveniencia de valorar en su justa medida la transferencia como indicador absolutamente prioritario de una evaluación positiva.

Creo que la formación continua está en la base de la investigación y la innovación educativa, dos de los pilares esenciales de la mejora de la función docente y el sistema educativo. Las administraciones educativas, y otras entidades (fundaciones, ONG, asociaciones…) deben y pueden intervenir con profesionalidad y vocación de servicio para mejorar la competencia técnica, profesional y humana de los docentes, sin perder de vista, que el objetivo final son los niños y niñas que cada día alegran nuestras aulas y patios. Nos formamos, programamos e innovamos para ellos. Para contribuir a su desarrollo integral y a su felicidad presente y futura. Y en ese proceso también nosotros crecemos, porque como decía Joseph Joubert, “enseñar es aprender dos veces”.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aberkane, I. (2017). Libera tu cerebro. Barcelona: Planeta.

De la Orden, A. (1995). “Innovación e investigación en el ámbito educativo”. Bordón 47 (2).

Delors, J. (1996). La educación encierra un tesoro. Informe de la Comisión Internacional sobre la educación del siglo XXI. Santillana. Ediciones UNESCO. Extraído de: http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF el 22/10/2007.

Inmbernon, F. (2007). “Asesorar o dirigir. El papel del asesor/a colaborativo en una formación permanente centrada en el profesorado y en el contexto”. REICE- Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación. Vol. 5. Nº 1. pp. 145-152. Extraído en: http://www.rinace.net/arts/vol5num1/art7.pdf el 4(10/2012.

Morín, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. París: UNESCO.

Pinos, M. (2019). Con corazón y cerebro. Net Learning: Aprendizaje basado en la Neurocienica, la emoción y el pensamiento. Madrid: Caligrama.

Robinson, K. (2010). El elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo. Barcelona: Debolsillo.


EDUCANDO EN POSITIVO - Yurena Ramos Castellano

EDUCANDO EN POSITIVO

Yurena Ramos Castellano

Psicóloga y Maestra

Estamos viviendo un momento histórico debido a la pandemia mundial del COVID-19. Es una época de cambios económicos, laborales y sociales que influyen innegablemente en la educación. La escuela ha tenido que adaptarse de forma acelerada y sin precedentes al protocolo de cada país, al distanciamiento social en el aula y a la enseñanza online en los hogares. Los padres y madres han tenido que adoptar “el rol de maestros” y las casas han tenido que convertirse “en escuelas”, para no dejar a esta generación de menores sin los hábitos que tanto les ha costado asimilar. Este año 2020, más que ningún otro, ha sido necesario educar en positivo, en los valores, en el amor y en el respeto. Nos hemos dado cuenta que los auténticos campeones de todo esto han sido los niños, ya que se han adaptado a todas las circunstancias de forma heroica y sin quejarse de nada. Han superado los miedos de los adultos y han aprendido a seguir siendo felices y sonreír con los ojos, por tener mascarillas puestas. Desde hace muchos años, llevo por bandera el lema de “Educar en Positivo”, ya que los adultos somos los responsables de la educación de los menores y no somos conscientes del poder que tenemos a la hora de educar. Una palabra bonita, un elogio o simplemente un gesto de complicidad con un niño, puede cambiarle el día por completo e incluso la vida. Todos nos acordamos de aquel maestro o maestra que nos ayudó y con su mirada de complicidad y sus palabras, consiguió sacar lo mejor de nosotros. Siempre le recordaremos por cómo nos hizo sentir y no por lo que nos enseñó en el temario de la asignatura. También he de decir que nos acordamos de las personas que nunca confiaron en nosotros y consideraban que haríamos las cosas bien haciéndonos sentir mal. Todo es un aprendizaje en esta vida, ya que aprender a superar la frustración es muy necesario para llegar a ser adultos adaptados a la sociedad. Eso sí, puestos a elegir, prefiero mil veces los recuerdos positivos. La sociedad necesita cambiar las cosas, la sociedad necesita buenas personas. Nos empeñamos en intentar buscar un “mundo mejor” para vivir en él, sin darnos cuenta de que tenemos que ser “mejores nosotros” para vivir en este mundo. Por lo tanto, quiero agradecer a las familias que siempre están implicadas en la educación de sus hijos. El trabajo más importante que se nos encomienda como padres y madres, es la educación de nuestros hijos y sin embargo es el único trabajo que no se nos forma para ello. Gracias también al compañero docente, gracias de corazón. Gracias por buscar alternativas y recursos para hacer mejor tu labor y estar en constante formación para brindar ayuda a nuestros niños y adolescentes. Ellos son el futuro de esta sociedad y juntos conseguiremos una realidad mejor. Y por supuesto, GRACIAS, con mayúsculas, a la ONG Mentor, por acercarnos desde diferentes partes del mundo y hacer que entre todos nos podamos ayudar. Hace años esto era inimaginable, pero a día de hoy es una preciosa realidad. Siempre estaré eternamente agradecida.

INNOVACIÓN EDUCATIVA: SER Y ESTAR - Fernando Carvallo Gracía

INNOVACIÓN EDUCATIVA: SER Y ESTAR

Fernando Carvallo García

Secretario de ASEDEM (Asociacón

española de Educación Emocional)


La revisión profunda de la Escuela es imperante, necesaria y emergente. Dado este entorno en el que habitamos, entorno VUCA para los expertos (por sus siglas en inglés Volatility (V), Uncertatinty (U), Complexity (C) y Ambiguity (A)): ¿a qué se está dedicando la Escuela?¿Hacia dónde tiene puesta las miras y el foco?

De progresiva incorporación (en el mejor de los casos) están siendo las que se conocen como Metodologías activas, aquellas que dan un mayor papel protagonista al alumnado, esas que dan voz a sus inquietudes y provocan la investigación y el trabajo en colaboración. Pero no. Ese no es el mejor recurso de la Escuela.

En paralelo, soportes digitales también tienen su sitio en lo académico: ordenadores portátiles, aulas equipadas con tecnologías audiovisuales, incluso la llegada de la realidad virtual. Pero no. Ese no es el mejor recurso de la Escuela.

Asimismo, las editoriales de libros de texto se actualizan, hacen conjunción de esas metodologías y los recursos digitales, proponen otras formas de hacer en el aula y facilitan todo tipo de materiales. Pero no. Ese no es el mejor recurso de la Escuela.

¿Entonces?

Lo importante es la persona. El/la docente con una base fundamentada en la Educación emocional que siente, respira, comprende la vida de su aula y ES con ella. Desde esa mirada, siembra, acompaña, guía y usa todas las opciones posibles. La reflexión sobre nuestra práctica de aula ha de ir unida, aparejada de forma indisoluble a la de la interioridad de la propia persona: toda trasformación es desde dentro hacia afuera. De esta forma, se puede salvar la repetición de un modelo, la autoimposición “porque es la moda”, darle continuidad a algo en lo que no se cree realmente, derrochar energía, perder perspectiva y foco.

Este proceso ayudará a la persona a descubrir su camino, a tomar conciencia de cuál es su papel, a dar lugar a que su Ser, sin más ingredientes, forme parte del aula, de sus relaciones, de su Vida, ya que Ser y Hacer se complementan mutuamente. Es entonces, desde la comprensión global, donde toma sentido el camino decidido: ayudar a desaprender, ayudar a aprender, acompañar, guiar, asesorar… teniendo cabida desde la más clásica y arcaica visión tradicional hasta la práctica desde proyectos de trabajo o aprendizaje cooperativo: son recursos, que se pueden aprender o incluir incomparables al docente con equipamiento emocional.

EXPERIENCIAS Y DESAFÍOS DEL PROFESORADO EN TIEMPOS DE PANDEMIA - Leonela M. Mendoza

EXPERIENCIAS Y DESAFÍOS DEL PROFESORADO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Leonela M. Mendoza

Educadora y Psicóloga



El surgimiento del Covid-19 fue un suceso totalmente inesperado, probablemente ninguno imagino que este virus tendría un impacto mundial que cambiaría nuestras vidas. La Pandemia llega a Bolivia en marzo del 2020, generando un periodo de crisis (en todo sentido), principalmente en el sector salud, que se extendió rápidamente al ámbito educativo, se decretó cuarentena estricta, se suspendieron las clases presenciales, se aprobó el reglamento que reconoce cuatro modalidades en la educación (Presencial, semi presencial, a distancia y virtual) y posteriormente se clausura el año escolar, todo esto en menos de cinco meses. Y la pregunta que surge es ¿Qué hicimos los profes ante esta situación?, He aquí un recuento de algunas de nuestras acciones.

Antes de la clausura del año escolar, cuando las clases sólo estaban suspendidas, ya existía en los maestros la preocupación por el retraso en el avance de contenidos y en el desarrollo de competencias de los estudiantes; organizados internamente muchos colegas optaron por elaborar listas telefónicas, e iniciamos (me incluyo en la tarea) la búsqueda de los contactos de tutores, familiares y hasta conocidos que nos permitieran poder comunicarnos con nuestros estudiantes, en una cuarentena que se extendía semana a semana.

Nos encontramos con una realidad que ya sospechábamos, los estudiantes no contaban con dispositivos ni el internet necesario para poder llevar a cabo las clases en línea. Muchos profesores recibimos capacitaciones o aprendimos autodidácticamente el uso de algunas herramientas educativas digitales pero estas no cumplían sus objetivos porque los estudiantes carecían de los tan necesarios megas para acceder a estos espacios en línea, por ello la gran mayoría de los maestros optamos por hacer uso pedagógico del Whatsaap, enviando material en diferentes formatos por este medio, y recibiendo las actividades del mismo modo, y a pesar de ser una herramienta tan común, los problemas socioeconómicos salían a relucir constantemente, los mensajes y llamadas de estudiantes y padres de familia indicando que no estaban en condiciones para pasar clases en línea eran continuas y cada vez involucraban una mayor cantidad de estudiantes que desertaban, formándose así un clima muy desmotivante para el maestro. Pese a ello los maestros nos capacitábamos y pasamos clases a la vez.

Cuando se clausura el año escolar muy pocos estudiantes y padres de educación fiscal quisieron continuar con las clases virtuales, por obvias razones; no obstante la labor docente continua hasta el día de hoy, si bien como maestro no puedo dotar a mis estudiantes de celulares y computadoras con internet ilimitado, lo que sí puedo hacer como formador de generaciones es instruirme, capacitarme y transformarme tal como exige el momento, en un educador digital.

Recibimos apoyo del Ministerio de Educación con diferentes programas de formación sobre el uso de herramientas tecnológicas que en sus diferentes versiones capacitaron a miles de maestros, las federaciones de maestros por su parte realizaron talleres de formación básica para sus maestros, sin olvidar la importante actuación que tuvieron organizaciones interesadas por la educación que ofrecieron diferentes cursos de capacitación gratuita a los maestros que asumimos el reto de re-inventarnos.

Fueron muchas las herramientas educativas digitales que los maestros tuvimos que conocer en muy corto tiempo, pero rescatando aspectos positivos de la coyuntura ha sido un gran salto que la educación se vio obligada a dar.

Iniciamos buscando herramientas que nos permitan desarrollar contenidos, es decir, que podamos explicar un tema, conversarlo con nuestros estudiantes, interactuar de manera sincrónica, estableciendo contacto visual, así encontramos aplicaciones de videoconferencias como zoom y meet principalmente.

Posteriormente pensamos en crear aulas virtuales que permitan organizar la clase, donde los estudiantes accedan y se encuentren con una estructura y un orden establecido en cuanto al tema, los materiales, las tareas, la evaluaciones, pero a la vez expresen sus dudas o preguntas, así encontramos classroom, moodle, microssoft times, entre otras plataformas.

Seguidamente tuvimos que buscar, aprender y practicar el uso de herramientas para interactuar con los estudiantes en cada momento metodológico pues todas las actividades que se hacían en el aula debían hacerse de modo virtual. Es así que:

Para interaccionar al inicio realizando pequeñas encuestas, recolectando conocimientos previos en forma de nube tenemos mentimeter.

Para elaborar mis cartillas educativas de forma creativa con un sin número de diseños tenemos Liveworksheets o Canva.

  • Para realizar mis presentaciones de contenidos tenemos canva y genially

  • Para explicar mi tema grabando la pantalla de mi PC podemos usar loom

  • Para crear pequeños vídeos de forma atractiva se tiene Powton

  • Para evaluar contenido podemos hacer uso de google formularios o kahoot

  • Por último una herramienta que permite crear un sin número de recursos interactivos e imprimibles es Wordall, mi favorita.

Asumir una educación virtual pese a sus limitaciones tiene una serie de ventajas, ya que los estudiantes pueden asimilar información tras repasar el contenido las veces que consideren necesarias y desarrollar las actividades a su ritmo, su motivación puede incrementarse tras el uso de herramientas novedosas como oportunidades para analizar la información, generando competencias en el uso de herramientas tecnológicas, mejora las oportunidades para el aprendizaje además de desarrollar competencias para el aprendizaje autónomo.

La pandemia generó el escenario para repensar la profesión docente y el rol que tenemos los maestros en el aprendizaje de nuestros estudiantes, nos obligó a salir de nuestra zona de confort y trasformar nuestra manera de enseñar, nos impulsó a cambiar, y los cambios son buenos en la medida que reflejan nuestro esfuerzo y convicción por servir a la educación. A menudo se nos olvida que un buen profesor será siempre un estudiante, porque para enseñar no debemos dejar de aprender, que esta experiencia nos dé el impulso que necesitábamos para crecer y desarrollarnos profesionalmente, sigamos formándonos mirando el futuro con optimismo.